martes, 4 de octubre de 2016

El ciclo de culpables e inocentes se termina así:

Por culpar a los demás te aferras a la idea de que eres más bueno/a y que por lo tanto, tendrás un sitio asegurado en el cielo. Te dices: “Soy inocente porque amo lo que es igual a mi y rechazo lo que es diferente a mi”. Por culparte a ti mismo/a te aferras a la idea de que eres más malo/a y que por lo tanto, tendrás un sitio asegurado en el infierno. Te dices: “Soy culpable porque amo lo que es diferente a mi y rechazo lo que es igual a mi”.
El ciclo de culpables e inocentes se termina así: “Tú y yo somos iguales. Juntos venimos del mismo lugar y juntos regresamos al mismo origen”